Estuve frente al mar
sentado a la orilla
sin nada que decir
mirando a lo lejos
y solo, pude oír
los llantos y las risas
mezcladas con la sal,
que el aire me traía.
Quedaron tantas vidas
en agua salada
de pagos a la mar
que allí perecieron,
que pude imaginar
diez mil marineros
luchando por llegar,
ilesos a su puerto.
Quedaron por mitad
navíos, veleros
sus velas fueron pasto
del fondo de la mar,
sentado en esta orilla
aún se puede escuchar
los gritos y los llantos,
pasados tantos días.
Y fueron las testigos
de aquellas desgracias
las olas que ahora están
de espuma vestidas,
y traen esos quejidos
por arte de magia
pudiéndolos notar,
sentado en esta orilla.
Estando frente al mar
me llega la brisa
con tímida humedad
me moja la cara,
y puedo percibir
las lágrimas saladas
de aquellos que no están,
entre sus almas mojadas.
El día puso al fin
la noche en las aguas
y fue la tempestad
oscura y mas fría,
que solo pude estar
rezando aquel día
la mar, me hizo sentir
sentado en esa orilla.