Hace tanto que no te veo,
Chocolate.
Cachorro azabache
de tiernos gimoteos
y mirada nueva.
Ibas a verme a la cancha,
y en el círculo central nos tirábamos
a darnos las caricias bien guardadas
en el pecho y en tus patas.
Pero ahora hace unos días
que no tengo noticias
de tu juguetón andar,
de tu sonido pequeño.
Pero ahora me pregunto:
¿qué será de vos?
¿dónde andarás jugando?
Te extraño:
brisa que llega y nunca parte,
alegría que lleva el aire
cual pluma y cometa.