Daniii_Farías

Cuando el amor no es un juego

 

Las relaciones serias

no son para pasar el rato,

no son un refugio momentáneo

ni una historia que se tira a la basura

cuando aparecen las primeras grietas.

No son promesas dichas rápido

ni palabras bonitas sin sostén.

Una relación seria

se construye,

se trabaja,

se piensa

y se elige todos los días.

 

Se construye entre dos,

con diálogo sincero,

con respeto incluso en el enojo,

con la decisión de no huir

cuando las cosas pesan.

Porque amar no es quedarse

solo cuando todo es fácil,

amar es quedarse

cuando llegan las dudas,

cuando el miedo toca la puerta

y cuando la vida aprieta.

 

No tengo una vida llena de experiencias,

soy joven, sí,

pero hay cosas que se sienten en el pecho

antes de entenderse con la cabeza.

Si vas a buscar algo serio,

hazlo con responsabilidad.

No dejes corazones a medias,

no siembres ilusiones

para luego desaparecer,

no bloquees a alguien

como si nunca hubiera importado,

no te vayas sin explicar

por qué ya no estás.

 

Una relación seria

no es casual,

no se apaga en un mes.

Se enfrenta,

se cuida,

se defiende.

Se aprende a perdonar,

a escuchar sin interrumpir,

a crecer juntos

cuando todo invita a rendirse.

Se cruzan tormentas,

errores,

caídas profundas

que ninguno imaginó vivir,

pero se cruza de la mano.

 

Porque quien busca algo serio

no busca un rato de compañía,

busca un proyecto,

un sentido,

un futuro compartido.

Busca a alguien que esté,

que no se vaya en silencio,

que no desaparezca sin motivo,

que no deje preguntas abiertas

ni heridas sin explicación.

 

La persona correcta

no te suelta en el proceso,

no te deja solo cuando más duele.

Quiere entenderte

y dejarse entender.

Quiere saber qué sueñas,

qué temes,

qué te rompe

y qué te levanta.

Quiere caminar contigo

aunque el camino sea lento.

 

Con el tiempo llegan las cosas más lindas:

conocer a la familia,

sentirse parte,

imaginar mañanas juntos,

hablar de metas

y construirlas sin apuro.

Al principio no se nota,

en los primeros meses

todo parece normal.

Pero el tiempo es honesto,

y con los años

muestra la diferencia

entre lo pasajero

y lo verdadero.

 

Uno, dos, tres años después,

mirás atrás

y entendés todo.

Entendés que valió la pena,

que no fue fácil,

pero fue real.

Que esa relación

no sobrevivió por suerte,

sino por elección.

 

Hoy en día encontrar algo así

es difícil.

Abundan las promesas vacías,

las palabras sin compromiso,

los “para siempre”

que no duran nada.

Quedan incógnitas flotando,

silencios que duelen

y corazones que se cansan de esperar.

 

Por eso lo digo sin vueltas:

si vas a buscar algo serio,

hazlo bien.

Porque hay personas

que aman de verdad,

que creen,

que apuestan,

y no juegan con el amor.

Y cuando el amor es real,

no se dice solamente:

se demuestra quedándose.