POR LA CALLE DEL PASEO
Las olas marinas se reproducen
por el paseo marítimo
con parecido éxito de público.
Son olas compuestas por azulejos
ya un tanto descoloridos por el paso
de la gente, los transeúntes, los que pasean sin más,
y del gran número de ciudadanos
desocupados que hacen que pierdan brillo, y por culpa de la lluvia
que se posa blandamente, aunque ahora un poco menos,
menos que el sol de justicia,
que recorre el día entero y que la sombra
escasa de las palmera no ayuda a tapar.
A fuerza de ser pisadas por turistas, por curiosos
vestidos o escasamente vestidos, son olas menesterosas,
menguantes, de tierra adentro,
urbanizadas y de pequeño tamaño,
no olas de gesto grande y temperamento
bravío que, contra la mole del puerto,
vienen a morir sin parar.
Gaspar Jover Polo