Si me queda un tiento
para tocar con mis palabras
hasta la médula
de tus huesos
presiento Abril querida
sangrando
sigue la herida
por quizás haberte jodido
con los enredos
de mi cabeza pajarera
extraviadas mis ideas
entre ventoleras callejeras
Solo desde entonces
he aprendido a sobre morir
con menos de aquella nada
centrado en mis sentidos
acusando al diablo
de ser tu mi único éxito
entre tantos triunfos
del fracaso
La memoria peleándole
desde abajo siempre viene
el último asalto al olvido
un pellizco de miedo
una forma de hacer
el camino invertido
del amor al sin sentido
Movían tus letras
los rescoldos de mis torpezas
cuando no eras mía
y me mordían los perros celos
mientras tus cintura de espiga
vareaba mi cabeza
hacia el deseo
promiscuo
fiero
queriéndote
imperfecto
Quizás en mis palabras
aún quede un tiento
para arañar sin herir
las entrañas de tu corazón
presiento querida Abril
todavía tierno
indestructible
y tan frágil