La venganza: una mezcla
de odio, ira y silencio.
Una espada que derrota al enemigo,
pero que mata a su portador.
Un fuego que consume el alma.
Muchos la buscamos.
La vemos como un refugio,
una luz y el camino del orgullo.
Pero es la aliada secreta
de tu enemigo.
¿Alguna vez has querido venganza?
Es el primer instinto.
Sin embargo, dime:
¿cuál es la verdadera venganza?
Unos piensan: torturar al enemigo.
Otros: hacerlo arrepentirse.
O pagar con la misma moneda.
Pero, ¿y si eso no es venganza,
sino solo el odio y la ira tomando
control?
La vida me enseñó la respuesta:
la verdadera venganza
es amar a tu enemigo,
ser distinto ante él,
no caer.
No devolver su trato;
solo ser amable.
Dejar que el remordimiento
sea su propio castigo.
Y así, cambiarás algo
en una sociedad que aún aplaude
la venganza falsa.
Hoy fue un día feliz,
un día que me enorgullece.
Fui juzgado
y no sentí la necesidad de venganza.
Solo respiré, reí
y seguí.
—La muerte y el loco