AMADA MÍA.
En el borde de delirio y locura,
te sigo amando, amada mía,
y te confieso con verdad pura,
que eres ansia, a la vez, agonía.
Y así pasan las horas y el día,
con tu pensar en mi mente,
mientras severa melancolía,
fustiga mis sentidos, inclemente.
Al borde de inconciencia y cordura,
te siento en mí… Serena y calma,
grata e intangible como la ternura,
volátil y liviana, como lo es el alma.
Me eres totalmente complaciente,
como place un suspiro espontaneo,
o un pensar que sojuzga la mente,
por un amor develado o arcano.
Amada mía, eres mía sin pertenencia,
como tuyo soy, sin condición alguna,
y más allá de toda razón y conciencia,
tu alma y la mía… Son solo una.
Autor: Víctor A. Arana.
(VÍCTOR SANTA ROSA.)
Guatemala, enero 1 del 2026.