SOMBRAS Y VERTIENTES
Letra: Wcelogan
En el vaivén febril de los impulsos
fue clara la traición entre caricias,
y el alma se rindió a los sobresaltos
de amores clandestinos y malicias.
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Quedarse entre dos puertas fue tu arte,
o huir sin ver jamás lo que dejabas.
Vivías de los juegos y el descarte,
y al irte… sin mirar, también quedabas.
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Conocía de ti cada flaqueza:
tus caprichos, tu fiebre, tus temores,
y esa forma sutil, casi belleza,
de esconder la mentira entre las flores.
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Tal vez lo prohibido fue el veneno
que embriagó tus sentidos y los míos.
Nos dimos en lo oscuro, sin medida,
con la urgencia voraz de lo secreto,
como si lo prohibido diera vida
a un amor sin final… ni fundamento.
Y surgieron los celos y el reproche,
y el reclamo del otro y de este amante,
porque el alma no entiende de la noche
ni de excusas que vuelan con el instante.
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En la guerra sin nombre por tenerte
él logró separarte de mi orilla,
y yo, que fui tu sombra y tu vertiente,
volví a ser ese eco que no brilla.
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Tal vez lo prohibido fue el veneno
que embriagó tus sentidos y los míos.
Nos dimos en lo oscuro, sin medida,
con la urgencia voraz de lo secreto.
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Pero sé que algún día —inevitable—
tu rutina otra vez pedirá el fuego,
y vendrás, como siempre, insaciable,
a buscar lo que ardía en nuestro juego.
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Te esperaré, sin voces ni razones...
donde duermen los besos que no entrego...
donde aún te presiento… y no reniego.
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