Su mirar, aunque triste, aún guarda un poco de esperanza; sus ojos claros como la miel derriten puertas de hierro.
Un día me detuve a escuchar su lamento y quedé prendida de su alma; hoy no puedo alejarme y menos prescindir de su mirada.
Ojos color miel claritos, de dulce y tierno mirar, que se volvieron recuerdos difíciles de olvidar.
Si acaso existe otra vida, prometo irte a buscar y seguir mi condena vida de no dejarte de amar.
Amanecer ❤️