Yamil Ortega

Diez años de luz

Diez vueltas al sol han tejido este destino,

una década de pasos sobre el mismo suelo,

donde tu mano ha sido el faro y el consuelo,

marcando el rumbo exacto de nuestro camino.

En las noches de calma y en la tempestad,

tu presencia es la guía que nunca me falla,

la voz que serena cualquier cruel batalla

y me devuelve siempre a la seguridad.

Gracias por ser la luz que todo lo aclara,

por el amor que en lo cotidiano florece,

ese que con los años no muere, sino crece,

y en cada gesto tierno su fuerza declara.

Diez años son solo el inicio del viaje,

un breve suspiro frente a la eternidad,

donde firmo quererte con total libertad,

llevando tu alma como mi único equipaje.