De mi soledad y su voluntad,
De allí he crecido fuerte.
Y ahora estoy en un altar,
Condenada hasta la muerte.
He abusado de mi suerte,
Y me he burlado abiertamente.
Todo, por no perder la esperanza,
De algún día yo tenerte.
Y ahora sé que yo te tengo,
Y ahora ya no se quererte.
Insistí tanto y tan pronto.
Y ya no sé si has de quereme.
Y ahora maldigo todo,
¡Y lo maldigo para siempre!
¡Malditos sean todos!
¡Malditos inconcientes!
Y maldito seas tú,
Por haberme hecho quererte.
¡Y maldita sea el alma!
¡Y maldita sea la suerte!
Malditos sean todos, ¡Maldigo yo a la muerte!
¡Maldito sea el día en que no tenga más suerte!
¡Maldita sea la noche, y que la luna yazca inerte!
Maldito sea el día en el que ya no vuelva a verte.