Antes que el tiempo me olvide
quiero al mundo recordar,
que no voy a abandonar
la palabra que me mide.
Es Dios quien siempre decide,
me dio luz e inteligencia,
y en su santa providencia
mi escritura se sostiene,
en la fe de su amor me tiene
mas voy con fervor y con conciencia.
Seguir con la intensidad
que su soplo me regala,
mi bondad nunca se cala
pues su gracia es claridad.
La ortografía es verdad,
la idea se hace camino,
y por su pulso divino
mi voz busca ser sincera,
la esperanza siempre espera
para su designio más genuino.
Compartiré con ustedes
la palabra bien escrita,
mi fervor nunca se quita
ni se apaga en las paredes.
Que analicen lo que cedes,
que la fe sea la palmadita,
pues su amor nunca se limita
ni abandona al caminante,
y su luz siempre constante
para con su gloria nos invita.