Qué lindo es ver el cielo en la noche
y saber que ya no cometeré el mismo error.
Que puedo estar tranquilo conmigo,
sin pensamientos erróneos ni confusos.
No estoy en el final,
pero tampoco en el comienzo;
estoy en el intermedio,
donde aprendí de más,
donde caí mil veces
y aun así me levanté.
Donde, a pesar de haber fracasado,
sé que todo va a estar bien.
Amo como rara vez se ama,
y aprendí que no siempre se recibe el mismo afecto.
A veces estamos para amar
y no para ser amados.
Y aun así, sé que algún día
llegará nuestra oportunidad
de ser amados
tal como nosotros amamos.