No tendrá la muerte mas compromiso
que hacer mi cuerpo carne, estando sin vida
llevarse de la tierra al vil paraíso
los trozos de mi piel, que en tierra pudriera.
Tendrá la muerte al fin, tan clara condena
saber que el corazón y el alma, quedaron
que no puede la muerte robar lo sagrado
y lleva por pedir, la carne que es muerta.
Será mi cuerpo así, como ese legado
que quiso poseer la muerte certera
que vino cual ladrón, robando callado.
Te llevas de mi ser las sobras que quedan
mi alma no está aquí, está en otro lado
me dejas sin querer el cuerpo enterrado
sabiendo que gané, y tú lo perdieras.
Y son de testamentos, palabras fugaces
que exhiben la razón a aquel que no quiera,
y rezos y plegarias en tierra se quedan
por ser solo del cielo, tan poco equipaje.
Quisiste hacer de mi tu siervo, tu esclavo
llegaste sin pedir permiso ni tiempo
y son solo la carne, la sangre y los huesos
lo poco que de mi queriendo has llevado.
Está mi corazón mi mente y mi alma
salvados de perdón, la muerte no quiso
hacer conmigo al fin su fiel compromiso
y marcha sin llevar, aquello que he amado.