FRANCISCO CARRILLO

No tendrĂ¡.

No tendrá la muerte mas compromiso

que hacer mi cuerpo carne, estando sin vida

llevarse de la tierra al vil paraíso

los trozos de mi piel, que en tierra pudriera.

 

Tendrá la muerte al fin, tan clara condena

saber que el corazón y el alma, quedaron

que no puede la muerte robar lo sagrado

y lleva por pedir, la carne que es muerta.

 

Será mi cuerpo así, como ese legado

que quiso poseer la muerte certera

que vino cual ladrón, robando callado.

 

Te llevas de mi ser las sobras que quedan

mi alma no está aquí, está en otro lado

me dejas sin querer el cuerpo enterrado

sabiendo que gané, y tú lo perdieras.

 

Y son de testamentos, palabras fugaces

que exhiben la razón a aquel que no quiera,

y rezos y plegarias en tierra se quedan

por ser solo del cielo, tan poco equipaje.

 

Quisiste hacer de mi tu siervo, tu esclavo

llegaste sin pedir permiso ni tiempo

y son solo la carne, la sangre y los huesos

lo poco que de mi queriendo has llevado.

 

Está mi corazón mi mente y mi alma

salvados de perdón, la muerte no quiso

hacer conmigo al fin su fiel compromiso

y marcha sin llevar, aquello que he amado.