Hay días que te me escondes,
que pasas desapercibido entre las horas y los minutos
donde pierdo la cuenta de cuánto hace que no te veo.
Te escabulles entre los días que —por suerte— son más cortos,
y te espero siempre cuando el sol se alarga;
allí te añoro, las horas se hacen de trescientos sesenta minutos
y vuelvo al mismo lugar donde inicié la espera.
Sé que en algún momento regresarás.
Espero pacientemente a tener un vistazo,
en el ocaso, de tu silueta viniendo hacia mí;
a tu refugio, a tu casa que está en mi pecho,
al abrigo de mis brazos, a la ternura de mis caricias.
Regresarás a mí, a avivar el fuego de esta hoguera
que mantiene ese calorcito vivo adentro tuyo y mío...
¡Qué alivio saber que el camino a casa nunca se olvida!
Autor: Fátima Benítez
Poeta Salvadoreña.