Alosno

Arriba

Cargas sobre hombros de tanto tiempo

que su peso se olvida,

se desvanece con el viento

pero el mar no las oxida.

 

Con los errores como tiento

ya no hay quien le exima

y con la ultima bocanada de su aliento

su fin se aproxima.

 

En su pecho solo queda un resiento

no haber corrido otra vez a aquella cima,

no haber vivido ese casamiento,

no haber hecho nada que lo redima.