La sangre te llama
No es cuestión de suerte
Tampoco de acuerdos arbitrarios
Es simplemente un pacto
Un relevo en la marcha de los ausentes
Grabada en la memoria de los presentes
No temas, tan solo escucha
La fusión que riega tu interior
Los que fallaron, los que vencieron
Los soberbios, los humildes
Los tristes, los alegres, los rebeldes
Los hipócritas, los honestos
Los amargados, los soñadores
Todos ellos en ti convergen
Escucha atentamente y sin prejuicios
Recibe agradecido los suaves pétalos
Y sé precavido con las espinas
Sin empeñarte en comparar las cantidades
Los debes y haberes son herencias
De ti depende cómo las has de administrar
Y cuando tu recorrido llegue a su final
y cierres los párpados satisfechos
Entrega ese último suspiro como beso
Que alguien más en su ser recibirá