racsonando

“Canción de las divinas aguas”

“Canción de las divinas aguas”

“Oír con los ojos es una de las agudezas del amor.” 

Lentamente acerco mi barquita, madera de amor, bambú de sueños,

susurro de sal, de luna y bruma, hacia las riberas de tu misterio.

Unas veces dulce arrebol de primavera, otras, sal ardiente de deseo,

en tus silencios profundos y sagrados navega mi voz buscando tu reflejo.

Mis redes son líneas de ilusiones, se mecen al ritmo de promesas,

céfiros que soplan tu nombre sobre la espuma de mi espera.

Pescador de río, pescador de mar, ven a mis honduras, ven a naufragar,

alza tus velas hacia mi morada, que es canción de aguas enamoradas.

Pescador de sueños, déjate llevar, en sal y sol sellaremos el amar,

será un reino sereno, un puerto divino, donde el amor será nuestro destino.

Tus ilusiones, cardúmenes de fuego, sirenas danzando bajo cielos de cristal,

caracolas que escuchan secretos, estrellas diminutas besando el mar.

Corceles de espuma cruzan la noche, delfines que roban sonrisas a la luna,

y mi corazón, velero encendido, te busca en la marea que nunca se esfuma.

Mis mástiles encallan en tu puerto, alondras cantan en coro con el viento,

albatros y gaviotas baten sus alas, como aplauso de cielos abiertos.

Suaves y santos vientos nos coronan, sal y sol bendicen nuestra voz,

y el mar escribe en la arena el nombre eterno de los dos.

Pescador de río, pescador de mar, ven a mis honduras, ven a naufragar,

alza tus velas hacia mi morada, que es canción de aguas enamoradas.

Será un reino sereno, un puerto divino, sellado en sal y sol por nuestro amor,

y en cada ola, y en cada latido, vivirá para siempre esta tarde y su ardor.

…y el mar, como un verso, nos dirá en silencio: amar es navegar sin miedo al horizonte.

 

Racsonando ando / Oscar Arley Noreña Ríos