Zadok

Cuerpo sin fronteras

Un beso, una caricia, una sonrisa.
Un juego y ver cómo mi lengua se desliza
por tus labios y tu boca recitando
unas palabras que hoy estoy olvidando.
Solo recuerdo tu mirada clavada en mí,
el movimiento de tu cintura y lo que sentí,
el paraíso en ese piso mojado;
dejé la piel y aprecié lo creado.
Tu cara en mi hombro, tus uñas en mi espalda.
Y después del polvo no llegó la nada:
éramos todo, la misma respiración,
el mismo sudor, la misma hermosa sensación.
Una relación más allá de lo sexual,
más allá de la fantasía y lo real.
Probé de entre tus piernas la ambrosía,
siento cómo en mi boca tu fuente se vacía.