A ti, que soy capaz de percibirte y sentirte, y al igual que al amor,
eres el mayor de los tesoros conocidos.
Cuando el dolor y el sufrimiento atrapan, eres prisión,
y parece que nunca pasas para quien lo vive.
Que para quien no habita el aquí y ahora, lo único que realmente existe, te conviertes en cadenas,
esas que uno mismo forja sin darse cuenta,
perdiéndose entre recuerdos
y expectativas de futuro.
A ti, que tal vez seas la forma en la que mi yo, ola que respira en tu océano, se hace consciente y se despliega dentro del universo.
A ti te doy las gracias por permitirme comprender todo lo anterior,
y desde ahí hacer del presente mi bandera,
del pasado, lo construido,
y del futuro, la oportunidad de mejorar lo aprendido,
pues para eso, aquí yo he venido.
Y justo eso sea lo que realmente soy: presente, pasado y futuro,
desde el día de mi nacimiento hasta mi disolución.
y vuelta al universo,
que hasta aquí me empujó,
pues de polvo de estrella vengo...
y a polvo de estrella, cada día que pasa, voy.