Elizabeth Maldonado Manzanero

Ella

Ella caminaba por el lado de la brisa,

confiada en la bondad,

entre los rosales del encanto,

con el sueño arremolinándole la piel.

 

Entonces la primavera se hizo invierno,

y la margarita no llegó a perfeccionarse;

unas manos lóbregas trastocaron su andar.

El miedo anduvo por entre sus piernas.

 

El silencio entró con un dolor mortal,

marchitando el tiempo en su mirada.

Piel morena-blanca impregnada

de total adversidad.

 

En esa calle oscura y solitaria

el miedo tejió su telaraña,

haciéndose la noche más densa y fría

que los besos que sobre su cutis caían.

 

Dolorida, la hierba recibió su cuerpo;

la tierra gime al recoger sus pétalos.

Se pudre el rosa de su carne

y se torna en sombra su destino.