Relato: La Lluvia en sus Ojos
Por: Srta. Zoraya M. Rodríguez Sánchez
Seudónimo: EMYZAG
“La lluvia en sus ojos,
no fueron más dolor,
sino fuego candente de lágrimas,
llenas de sangre”.
Mireya llegó del extranjero cuando sus padres allí la envían por un embarazo no deseado. Mireya cuando fue llevada en contra de su voluntad al extranjero lloró con lágrimas acérrimas y ubérrimas y juró que nunca más llorará por lo ocurrido en su triste vida. El aborto era real para sus padres y la lluvia de lágrimas en sus ojos cayeron muy fuertemente dejando una sola cicatriz en su alma: la vida de una criatura sin vida. Mireya se debate entre el frío sosiego de la naturaleza o el calor del infierno que toda su vida lloró en lágrimas de dolores fríos. Mireya llegó del extranjero y quiso ser más fuerte soportando a sus lágrimas de dolor con rabia. La gente murmura y habla con insinuaciones ofrecidas hacia su persona, pero, Mireya, en vez, de caer la lluvia en sus ojos cayó fuego candente de lágrimas llenas de sangre. Mireya se enfrentó a todo el mundo y más nunca tuvo vergüenza de su pasado sino que el destino le regaló lo que siempre quiso: un hijo. Mireya llegó del extranjero, pero, con su hijo en brazos.
Relato: El Pañuelo con Sangre
Por: Srta. Zoraya M. Rodríguez Sánchez
Seudónimo: EMYZAG
Hortencia tiene un pañuelo con sangre en el bolsillo. El pañuelo con sangre está adherido a su bolsillo. Una señora que está sentada detrás de ella en el tren se percata que Hortencia tiene un pañuelo con sangre en su bolsillo. La señora discretamente le desea advertir de que el pañuelo que tiene en el bolsillo tiene sangre. Hortencia preocupada por lo que le sucede espera impacientemente por el momento más cruel de todo limpiar a su pañuelo de sangre desde que lo colocó en el bolsillo. La señora la observa y la mira y se dice para sí que… -“¡oh, la muchacha no sabe que su pañuelo está lleno de sangre, será que sangra por la nariz!”-. Hortencia viaja en un tren hasta que la mujer con el pañuelo con sangre en su bolsillo lo toma entre sus manos y comienza a dibujar en camba y limpia a su dibujo de tinta roja cuando el flavo color del atardecer lo amerita.