Todo el mundo se ha ido,
terminan las fiestas
se llevan el vino.
Mirando al rededor
me descubro cansino,
ahora que no hay nadie
quien me libra de mi,
de mi yo clandestino.
Condenado un año más
a mirar tus fotos
como forma de castigo
esperando otra vez que me pueda reencontrar
en un futuro onírico prístino
con tus risas y tus labios
sabor destino
o tus venenos e insultos
en forma de mohíno.