A ese sueño que al mundo me ata,
Que me besa y me atrapa en su cuna,
Que me reviste de azufre y plata,
Y proyectando en el mar su luna
Es alarido que un pecho desata,
Queriendo ver tras un tul de bruma
El regalo que a mis versos mata,
Rezando por tener la fortuna
De ser uno contigo, mangata.
A esa quimera de humo y ceniza,
Que me tiñe los labios de negro,
Que es máscara de ternura caliza,
Y esculpiendo en mi esencia su credo
Es daga que so mi carne desliza,
Queriendo alimentarse del miedo
Con el que el mundo a mi alma bautiza,
Borrando a mi monarca y cordero
Cual si tan solo fuesen de tiza.
A esa sangre que azogue se torna,
Que limpia como intenso oleaje,
Que enmudece el mar de una sirena,
Y quebrando inocentes cristales
Es tan bendición como es condena,
Queriendo darle a mi alma coraje
Para romper así mi cadena,
Declarando al mundo su mensaje,
Que ya no es más lágrima en la arena.