En cada amanecer el sol se encumbra
con rayos de lumínicos celajes;
logrando que aparezcan los paisajes
que quitan de la vida su penumbra.
Con brillo de bondad que nos deslumbra
ofrece a nuestros sueños sus plumajes;
que llevan de esperanzas equipajes
repletos de la fe que nos alumbra.
Por eso al despedir el año viejo
que trae de año nuevo su alegría;
ofrezco a mis amigos el consejo
que adornen su sendero de armonía;
haciéndole de paz el gran cortejo
que llene la existencia de placía.
Autor: Aníbal Rodríguez.