Belisario Sangiorgio

Belisario Sangiorgio: poesía, vida rural y tradición gaucha

I

en la nevada 

recibir 

los camiones jaula 

con una fogata;

apartar las vacas, 

contar los terneros;

cruzar el mallín

y entrar al cuadro; 

después

bañarse con un balde 

y dos tarros; 

elegir la mejor ropa 

para la iglesia, 

bajar del cerro por el barrial; 

orar y creer; 

no perder la fe.

 

II

el invierno en el puesto

mantener la dignidad

con el cuerpo reventado,

y pedir a Dios

y llorar en silencio

y trabajar;

resbalar en el hielo,

golpearse la espalda

al cargar los hierros; 

contar los días de la semana,

de la quincena; 

coser el cuero, 

coser la tela;

asar la carne, 

comer lo justo.

 

III

rancho 

de madera y chapa

recostado

sobre la caída del cerro 

subir el sendero 

sin luz

acarrear el agua

en bidones;

trabajar 

en la construcción 

diez horas por día; 

cortar los pinos caídos 

con un machete 

y bajar el fardo 

de leña 

al hombro. 

 

IV

viento blanco

la espera de tu voz; 

los meses en la casita

junto al lago,

la tormenta

en la puerta vieja; 

recibo noticias

de los gauchos

que pasan

por el paraje;

sufro tu ausencia

en los cerros.

 

V

alojar de pasada junto a la salamandra 

en la casita del viejo Luis 

despertar aún en la oscuridad 

y salir desde el cerro

hasta el pueblo

para tomar el ómnibus

que va hacia la frontera 

mientras nieva en la Cordillera; 

ella no quería que me fuera 

pero esperó conmigo en los andenes 

nos abrazamos por el frío y la gente 

nos miraba porque no era mansa

la tristeza de nuestros rostros; 

maté mí cobardía cuando tuve 

que medirme con cuatro gauchos 

que querían apuñalarme

por las cuentas pendientes 

de un amor

del que ya nada recuerdo.

 

VI

espíritu de bruja

espíritu de indio

muerto

bailando

cómo víbora

entre las pocas estrellas

que se dejan ver; 

piedra fría 

que guarda 

entre los arroyos 

aquello que fui.