Antonio Portillo

Sentir


No nace en la piel ni en la mirada,
no lo amamanta el ruido ni la forma.
Viene del fondo hondo de la sangre,
donde el dolor aprende a ser paloma.
Es un latir sin nombre ni medida,
una verdad que arde sin quemarse,
pan interior que alimenta al alma
cuando el mundo se empeña en desgastarse.
No se oye con oído ni se toca,
pero levanta al hombre cuando cae.
Es raíz que, enterrada en la noche,
sabe de luz sin verla, y no se evade.
Quien siente así no duda:
resiste.
Camina con el pecho por bandera.
Porque hay sentires —hermano—
que no se explican:
se viven,
y hacen fértil la tierra entera.

 

Antonio Portillo Spinola