No hay nada aún que supere tus besos
Ni siquiera tu sonrisa traviesa
Ni el sarcasmo en esa media verdad
Disfrazada de chiste
Ni en la incredulidad ingenua
De tu mirada triste
Cuando me voy
Y aunque al dejarte siento un respiro
Suspiro tanto porque te supe mío
Ajeno a mí y atados sin ningún motivo
Pero no puedo creer cómo es que
puedes existir fuera del pensamiento mío.
Estoy tan enajenada en tu belleza
que prefiero mirar a otro lado.
Tus ojos son piedras preciosas,
veo tu alma reflejada en ellas como lago.
Besos, besos, besos quiero de tu boca
Del néctar precioso de tu aliento que roza
con mi pecho vulnerable abierto en esta prosa