Si queremos evitar el lamentarnos de lo que no hemos hecho, deberemos trazar un mapa de prioridades para no perdernos en la tormentosa travesía cotidiana. En esta hoja de ruta, pondremos lo que debe ir en primer lugar, el resto ya hallará acomodo en la batalla del día a día. A menudo lo más precioso e importante, lo tenemos tan cerca que justamente somos incapaces de verlo. Aspirando a cosas más grandes tratamos de escalar alto, siempre más alto, realizando un gran esfuerzo que nos deja sin aliento, para descubrir el final, que el campo de abajo de esa montaña es mucho más bonito. La sabiduría está en saber apreciar la felicidad que tenemos delante nuestro, sin buscarla en otra parte.