Hoy me despido.
Hoy lo dejo atrás.
Hoy entierro a mi viejo yo
y miro un nuevo amanecer;
Un nuevo yo.
Un nuevo comienzo,
donde pondré en práctica
lo que aprendi de mi viejo yo.
Amaré, reiré, escribiré.
Y sobre todo, viviré en armonía.
No te despido, año que se va,
con amargura
ni con felicidad.
Te despido con gratitud,
pues cada instante me puso a prueba.
En algunos lo logré,
en otros fracasé.
Pero lo esencil es que permanecí
y sigo de pie.
Deseo que el año nuevo
no traiga solo prosperidad,
sino también desafíos
que siembren aprendizaje en mi alma.
Me despido,
antiguo yo.
Gracias a ti
aprendí el valor de la vida.
¡Feliz y próspero año, nuevo tú!
—La muerte y el loco.