Sé que te fallé.
Por más que me digas que está todo bien,
ambos sabemos
que esas palabras
son solo una máscara.
Lamento no haber cumplido nuestras promesas,
lamento no haberte hecho feliz.
Lamento que esos hermosos ojos color café
hayan lagrimeado en las noches
por culpa
de mi tonta inmadurez.
Te conocía de pies a cabeza,
o al menos eso creía.
Ambos sufrimos
por lo que no supimos decirnos.
No lamento haberte conocido.
Lamento
no haberte cumplido.