... ese beso en el que habito.
Tu silencio se vierte,
delicado, cálido,
entre mi mano
que despacio te toma,
un cielo de sangre
se derrama al horizonte,
lo transito contigo,
revelando en su carmín
mi pregunta sin voz,
tu fuerte latido,
y te hundes en la silla,
asientes,
tus ojos me miran,
no hay palabras,
y me siento transparente
como el aire
que se acaba
en tu boca,
en tu boca,
al besarte.