Haz Ámbar

Feliz un instante

Por cuentas las pendientes tiendo a asustarme

de mi propia reacción cuando absorbo lo crónico,

y caigo sin norte ni dios sujeto a esta inercia,

inidentificable revuelto en discordia demente,

en tanto que no llego apenas a rozar 

con disimulo pues podría encabronarse 

como estoy yo en carencia de ilusiones 

mejores que esperar tan sólo ese cambio...

 

La antigua demora mía me droga como arpía metódica 

en su clima que estoy o quizá a veces me imagino

jodido por cosas que no son mi elección 

mientras vivo un capítulo aparte de todos los otros 

que se presenta oportuno del interno sol 

cogiendo justo lo digno sin presunción.

 

Hoy de nuevo anochece, todo se cubre de sombras terribles;

la vida pasando tan nunca a salvo recuerda ese límite...

Nos mienten conscientemente caricias que no llegarán a sentirse 

si el mundo al cerrarse se queda feliz un instante.

 

El residuo del sílice difícilmente consigue evocarme otra imagen

que la rota de siempre, y así normal que me falte

algún padre, patrón y guía cuando ahí afuera

sólo esperan desafiantes barbaries 

a que pronto decaiga mi frente entre tantas iguales.

 

Cabalgo la fábula cuando casi no hay dudas,

la continua aspereza que de los días me anula 

la única senda cada vez que regresa

su espuma, imán que se altera a mi fuga 

por los cielos completos de nubes tan turbias.