Las riberas,
las llanuras,
los paísajes
y el oasis
son necesarios
para el mundo,
pero la pasión
del ser
humano,
su tremenda
pasión,
su sentir,
su fe,
su amor,
su romance,
que nos enseña
tantas
maneras
de amar,
que no solo
le sirve
como un bálsamo
para apaciguar
su existencia,
sino
que también lo hace
sentirse que forma
parte de la
humanidad.
Dime
¿En dónde está
todo eso?