En las calles de la vida,
donde la lucha es real,
en pasajes y avenida,
ser un prínceso o un vagabundo espiritual.
Donde la inocencia se pierde,
y la realidad es cruel,
son solo noches crudas,
mujeres jugando a ser niñas,
niñas que calientan el buffet,
jugando a ser mamá en simples bufetes.
Hay una pizca de inocencia
que aún queda en mí,
como fingir la realidad
en maquillaje de personas...
un destello de esperanza,
que me hace seguir adelante,
con luz, ilumina mi camino...
En un mundo de concreto y acero,
donde la supervivencia es la ley,
como metal forjado,
donde la ambición y la codicia,
pueden consumir el alma,
hay una voz que me susurra,
que me hace recordar... reflexionar y pensar...
que la inocencia es un fuego,
que arde en el corazón
y no en el mundo de estas frías piedras.
No importa cuántas veces,
caiga y me levante...
son como 7,
injusto a veces es para justo...
injusto soy,
trataré de levantarme las veces que pueda,
aunque choque con mazo y vara.
No importa cuántas veces,
la vida me golpea y me cansé...
soy un devoto del club de la pelea...
29/05/25