Jaime Rivas Carvajal

CUENTO - CUANDO LOS COLORES LLORAN

​La parada de buses estaba vacía, silenciosa. El aire tenía ese peso extraño, como si el mundo contuviera la respiración. No recuerdo haber llegado ni estar esperando algo; el cielo no tenía un color definido, todo se veía gris.

Sentado en la banca, al lado mío, estaba alguien muy especial. Una anciana caminaba hacia la parada, pero justo cuando llegaba, tropezó y cayó. De inmediato tuve el impulso de levantarme a ayudar, pero algo cambió: mis defensas físicas, mentales y espirituales se desvanecieron. No pude moverme más, algo me sujetó.

​Giré la cabeza muy despacio, aunque el miedo me decía que no lo hiciera. La persona a mi lado... su cara ya no era normal. En sus ojos había algo profundamente incorrecto; no parpadeaba, era una mirada vacía, como si a través de ellos mirara el abismo. Tenía una sonrisa bufonesca, como si el resultado ya estuviera escrito. Se rió:

​—No vas a poder impedir... —Mi mente no recuerda cómo terminó la frase y sigo con la duda de qué es lo que no podré impedir.

​De inmediato sentí que me faltaba la respiración, lleno de miedo e impotencia; todo se nubló.

​—Añorarás mi presencia —sentenció aquella sombra..

Me desperté. Eran las tres de la mañana y en el ambiente aún se sentía \"él\". Porque en ese lugar lejos de aquí, en un plano inexistente y nuevo para mí, te vi. Te manifestaste.

​Fuiste una grieta en mi sueño, y por esa grieta se filtraron el miedo, la impotencia y la risa que hiere la esencia: esa que desvanece mis defensas. Tu mirada ardía con una luz que no pertenece a los mortales; una chispa primigenia que revela lo oculto y desnuda los rincones donde la conciencia evita mirar.

​¿Qué revelaba tu mirada? Revelaba los miedos enterrados, los traumas callados y los días donde todo y nada pasaba.

​En tu presencia se rompe la lógica. En tu sombra se deforman mis límites. ¿Qué es aquello que no lograré impedir? ¿Por qué habría de añorar tu presencia? Quizás porque cuando extiendo mi mano para ayudar, tu esencia mitad símbolo, mitad adversario detiene mi impulso como si conociera mis fracturas.

​¿Quién sos? ¿Acaso un Demiurgo?

​Te siento, aunque no pertenezcas a lo real. Te escucho, aunque no hables en lengua humana. Te percibo como se percibe el conocimiento prohibido, una inocencia que rompe el cristal. Solo sé que tu energía y la mía,los colores hacen llorar.