No sé que palabras ocupan
el hueco de mis manos
que siempre aprietan
cuando las tocas,
miran de soslayo
y nunca se entregan,
son armas sin balas,
y no hago concesiones.
Se consume el sonido
por el orificio de mi oído,
todo o nada,
no quiero saber,
renuncio al mundo opaco
y a su irascible tiranía,
demasiado cansada
para continuar,
pero no puedo parar.