Diez años han pasado, como un suspiro y una vida,
desde aquel \"sí\" que trazó nuestro destino.
Hoy miro hacia atrás y veo la senda recorrida,
y agradezco cada paso compartido en el camino.
No somos los mismos que en aquel lugar se prometieron,
el tiempo nos ha dado una forma más profunda;
las risas y los retos nuestras almas esculpieron,
creando esta paz que en nuestro hogar abunda.
Diez años de mañanas, de café y de desvelos,
de construir castillos sobre suelo de verdad.
Bajo el mismo techo, bajo los mismos cielos,
hemos hecho de lo cotidiano nuestra eternidad.
El aluminio hoy nos nombra: ligero pero fuerte,
maleable ante la vida, pero difícil de romper.
Qué inmensa fortuna, qué ráfaga de suerte,
seguirte eligiendo al llegar cada amanecer.
Gracias por esta década, por ser mi puerto y mi guía,
por los primeros diez capítulos de nuestra historia.