Te quise de una forma tan intensa
que nunca imaginé traición alguna;
mirando en tu mirada la dulzura
que tiene del amor su luz excelsa.
Y viendo tu sonrisa tan serena
jamás mi corazón nubló la duda;
y siempre la ilusión, con fe profunda, soñaba que la dicha fuera eterna.
Y un día, como rayo, que de pronto
anuncia la llegada del invierno;
con voz que de tristeza tiene tono,
hablando claramente, y sin rodeos,
me dices que tu amor le diste a otro;
¡haciendo densa niebla de mis sueños!
Autor: Aníbal Rodríguez.