Belisario Sangiorgio

Poema sobre el trabajo y la vida del campo argentino

como el gringo de Colipilli 

no me quiso dar trabajo

para la veranda

tuve que bajar hasta Zapala 

y de ahí me llamaron 

para peonarme en Bahía Blanca;

pero allá surgió

una desavenencia 

con los cuatreros del Tuyú

y finalmente

terminé en Retiro; 

fui a parar de lavacopas 

en un restaurante 

de la avenida Córdoba; 

tuve por encargado 

a un boliviano rengo 

y de compañeras

a dos camareras gordas

infieles;

bajábamos al depósito 

del subsuelo 

donde no hay ventanas 

ni aire 

y escondidos entre las cajas

entre las bolsas 

de veinte kilos de papas

para soportar 

tomábamos el vino 

del patrón.