Jesús Ángel.

Guerreros.

 

Más allá de todo lo vivido
y de lo que aún guarda,
con voluntad de hierro,
tesón y empuje,
se enfrentan a cuanto llegue,
y avanzan, inquebrantables...

Sabiendo que el camino
hiere, y aún así,
es en la herida y derrota,
donde se vuelve mejorable.

Si el final de sus días no cae
como rayo firme,
con lo deberes cumplidos
abrazaran lo inevitable.

Y esa será su mayor
victoria: haber despertado, por fin, del letargo de inexplicable.

Son guerreros y espíritus libres,
por haberse forjado de acero noble
con lo que fue sombra, y hoy es la luz de su propia sangre.