Después de tanto tiempo de silencio, mi espíritu se encuentra lleno de curiosidad y de preguntas que anhelo compartir. Para acortar la distancia, me gustaría comenzar por presentarte un poco de mi mundo.
Mis días tienen un ritmo sereno: suelo acostarme a las 8 p.m. y despertar a las 5 a.m. Disfruto de los placeres sencillos, como mi café, que prefiero sin azúcar. Debes saber que mi corazón es el de un eterno enamorado.
En mis momentos de paz, me dedico a escribir versos inspirados en tu belleza y a perderme en las páginas de algún libro romántico. Además, mi entusiasmo la cocina, me lleva a desear prepararte una cena inolvidable.
Ahora que he compartido esto contigo, es tu turno. Me gustaría invitarte a abrir tu corazón y que me cuentes de ti, pues mi mayor deseo es conocerte y saber más de ti.