Espero...
constantemente
espero
que aún no
llegue el
día
en el que suene
ese teléfono,
y al
contestar,
escuche
la horrible
noticia
de que te
has marchado.
Porque a partir
de ese momento,
además
del
desánimo,
la pesadez
y la soledad...
tendría yo
que empezar
a aprender
a sobrevivir
también a tu falta.