Fabio de Cabrales

Nocturno (Soneto aterzarrimado)

¿Qué importa blasonar del albedrío

En medio de la fresca noche oscura,

Si nadie nota nuestro ardor bravío?

 

Vas celestial, relleno de hermosura,

A soltar los bramidos de mis mares

En una brava chispa de locura.

 

El sol va apareciendo y los lugares

Se llenan: eres tú quien prende el faro

De mis locos deseos por millares.

 

Extiendes todo en tu carnal descaro

Y entre risas y golpes y sudores,

Llega, lleno de gloria, el día claro

Que se empapa de nuestros mil olores

Y deja al descubrierto a los amores.