Ella nunca quiso decir
por qué se fue tan lejos.
No llevó otra brújula más que la voz
de su instinto.
Viajó al lugar más árido del mundo
para entender la grandeza
que hay en una gota de agua.
En busca del Norte dormido en alguna parte del sur.
La cima abierta a la que se llega
después de descender tan profundo.
Viviendo en la isla más remota,
una enorme soledad
no fue otra cosa
que el prismático
para descubrir el tesoro
de la compañía