Te he dicho
que podías ser olvido,
que podías ser idilio
que podías haber sido
el gran amor mío.
Te he sentido
como un fresco rocío,
casi como un mimo,
como un dulce alarido.
Te he vivido,
desde sutiles quimeras,
desde la propia barrera,
así, desde donde tú no me veas.
Pero te estoy olvidando,
ya el dolor no lleva tu nombre,
ya no siento, ya no canto,
este vacío ya no es tuyo.
Porque nunca elegiste
este hueco de mi pecho,
donde habitaba un gran sentimiento.
Te estoy olvidando mi amor,
dalo por hecho.