matias22

El Altar de las Apariencias

Se visten de domingo para esconder el lunes que llevan en el alma, lucen sonrisas de porcelana, barnizadas con una fe que no les pertenece. En el templo se arrodillan, golpean el pecho con un eco hueco, mientras susurran plegarias que el viento, por vergüenza, no quiere elevar.

Son los arquitectos de la vida ideal, los que ilustran cielos en muros de barro, pero cuando la puerta se cierra y la luz pública se extingue, sus lenguas se vuelven dagas bañadas en el veneno del desprecio. Para ellos no eres un hombre, eres el escombro de sus propias miserias.

Te defenestran con la misma mano que minutos antes repartía el pan, te miran como lo más indigno, como la mancha en su mantel de encaje. Es la dialéctica de los hipócritas: amar a un Dios que no ven mientras pisotean la humanidad que tienen frente a sus ojos.

¡Qué solos están tras sus máscaras de santidad de cartón! Prefiero mi vino amargo, mi casa vacía y mi verdad desnuda, que ese paraíso de vitrina donde el odio se disfraza de bendición y la caridad es solo el maquillaje de una sombra que desprecia.