Despedida por el tiempo,
la luna cae sin parangón.
Las sombras se alargan,
mientras comienza la función.
El día comienza,
otra oportunidad de presentación.
A lo largo del mundo
personas despiertan en su habitación,
pues Navidad ha llegado
y es tiempo de celebración.
Mientras que los padres aguardan,
los niños gritan de ilusión.
Así que una vez mas
aquí va mi humilde reflexión
tal vez lo importante no sean los regalos
si no la dura profesión
del trabajo que es ser padre
y su inmensa satisfacción.