Belisario Sangiorgio

Compañero peón, un texto de Belisario Sangiorgio

tomamos unos vinos 

con mí compañero peón 

para esperar 

al amanecer 

el bus que bajaba 

de la Cordillera;

en su puesto

un puesto oscuro 

bajo un foco de luz muy pobre 

escuchamos a Larralde 

y nos quedamos en silencio 

compartiendo 

un pan

y un poco de fiambre;

finalmente 

después

de una larga campaña 

de tardes y noches 

de semanas y de meses 

después de luchar 

por los salarios 

los aumentos 

los despidos

después de tanto 

trabajar juntos 

finalmente 

nos separábamos 

para siempre; 

pero 

los gauchos no lloran 

ni se abrazan; 

afuera la policía 

me buscaba

por organizar 

las protestas

contra los patrones

y los delegados

traidores

de aquel pueblo;

así que terminamos 

las dos cajas de vino

y él se levantó de la mesa

me estrechó la mano

sin decir ni una palabra;

y aunque los dos

estábamos tristes 

simplemente 

nos miramos a los ojos

apretamos

las manos con fuerza 

y aquel amigo 

aquel gran amigo

hijo de una mujer buena 

y de un delincuente 

que estaba preso en el penal,

se fue a dormir 

junto a una salamandra;

y yo le dije

que le dejaba 

de regalo sobre la mesa

mi biblia;

le pedí que la leyera;

pero ya no respondió;

así que 

agarré la mochila 

la campera

y salí

caminando 

por la ruta;

afuera nevaba.