Una mujer tuvo el honor de conocerte.
Ésa mujer dio tu regalo al mundo.
Ella aceptó darnos la sabiduría.
Ella comenzó a dar vida.
Es cierto:
nunca reconocieron tu hecho, mujer.
Te juzgaron, te apedrearon
y dijeron: pecado.
El te dió libertad.
Le temieron,
y Dios te la quitó.
Mujer linda,
mujer amada,
mujer madre.
¿Quién será hoy
el que diga
qué paraíso le quitaste?
Humanidad maldita:
juzga y no entiende.
Maltrata
y se rasga las vestiduras
en su ignorancia.
Y Dios guarda silencio como siempre.
Pero Dios recuerda a mujer.
Y toma su cuerpo para engendrar.
Y otra vez matan inocencia.
El hombre y Dios te usan.
¡Tal vez satanás se arrepiente de tu dolor!.